terça-feira, 29 de novembro de 2011
La ONU denuncia la impunidad de la violencia sexual en Europa
06 de Julio de 2011 | Fuente: El País
La igualdad entre hombres y mujeres está reconocida constitucionalmente por 139 de los 192 miembros de las Naciones Unidas. Pero ante los ojos de la ley, la brecha entre los dos sexos es importante y eso se traduce, por ejemplo, en que en Europa sea difícil probar los casos de violación ante la justicia o en que 603 millones de mujeres en el mundo no tengan protección legal frente a la violencia doméstica.
En este último caso, son mujeres que viven en países donde, además, actos como la violación conyugal no son considerados explícitamente un delito. Eso, en cifras, significa que hay 2.600 millones de mujeres en 52 países que pueden ser asaltadas por sus maridos, sin que estos sufran castigo alguno.
Son algunos datos recogidos en el primer informe de ONU Mujeres, el órgano de las Naciones Unidas para las políticas y acciones en el ámbito de la igualdad de género. Las mujeres, según afirma su directora, Michelle Bachelet, "están marcando la diferencia y provocando el cambio". Pero la discriminación y la injusticia de género todavía son frecuentes en todo el mundo.
Las mujeres, denuncia la expresidenta chilena y directora ejecutiva de ONU Mujeres, "siguen experimentando injusticias, violencia y desigualdades en el hogar y en el ámbito laboral". Algunos de los factores que explican esta brecha son las leyes basadas en costumbres y la religión, que restringen los derechos de la mujer sobre todo en el ámbito privado. Es una lacra también en el mundo desarrollado.
El informe cita un estudio realizado en 2009, que revela que solo el 14% de las denuncias por violación en 13 países europeos (la muestra no incluye a España) acababan en condena. Hay casos, como el de Bélgica, en el que no se llegaba al 5%. Esto, sumado al coste del proceso, las dificultades prácticas, la debilidad de los sistemas judiciales y el estigma social, provoca que el índice de abandono sea elevado.
Eso si llegan a denunciarlos. Hay países en los que el 60% de las mujeres ha experimentado alguna forma de violencia física o sexual. La lacra se repite en todo el mundo. En el 57% de los países miembros, el 10% de las mujeres afirma haber sufrido algún tipo de agresión sexual en su vida. Sin embargo, solo el 11% de ellas lo denuncia. En el caso de robo, el 38% sí busca justicia.
El informe también pone de relieve que en el ámbito laboral hay países donde las mujeres reciben un 30% de salario menos que sus pares varones. Y la mitad de las trabajadoras del mundo están en empleos que carecen de la protección de leyes laborales. De nuevo, las leyes en el ámbito de la igualdad salarial existen en 117 países, pero no se aplican de manera apropiada.
La ONU hace referencia al vínculo que hay entre la brecha por sexos en los salarios y la vida familiar. Es lo que se conoce como "castigo a la maternidad". Cuando el hombre asume una mayor proporción en las tareas domésticas, "la brecha salarial es inferior". Un tercio de los países impide a las mujeres trabajar en los mismos trabajos que los hombres con leyes "paternalistas".
También hay desigualdad en la vida pública, donde la proporción de mujeres en los Parlamentos es del 19% de media en el mundo. Hay 28 países que superan el umbral del 30%, un salto importante frente a los cuatro de 1997. En prácticamente todos, salvo en cinco, fue gracias a las cuotas. Y lo que es más alentador, es que seis de ellos son países que superaron una situación de conflicto.
Bachelet pide por eso a los Gobiernos que garanticen que sus legislaciones protegen a la mujer de la violencia y la desigualdad o apoyando servicios innovadores que garanticen que las mujeres puedan acceder a la justicia. Colocar a la mujer en el primer plano de la administración de justicia -juezas, legisladoras, policías- contribuirá a avanzar en ese camino.
El nivel de representación femenina en el sistema judicial es bajo en Europa, según la ONU. De media, las mujeres representan el 35% de la magistratura y el 32% de los fiscales.
En el caso del cuerpo de policía, el promedio de mujeres baja al 13% del personal total. "Cuando las mujeres son parte del cuerpo policial, las denuncias de agresiones sexuales aumentan", apuntan.
El informe pone como ejemplo a España, al decir que "un mayor número de mujeres en el Parlamento acelera las reformas". Pero no se trata simplemente de un cambio sobre el papel. Para que haya un cambio de actitud, debe velarse por que las leyes se apliquen y garantizar que las mujeres conocen y exigen sus derechos. "La base para la plena igualdad está ahí", concluye Bachelet.
Como señala la ONU, los tribunales fueron el lugar principal al que acudieron las mujeres para reivindicar sus derechos y donde se han sentado los precedentes legales. Es donde acudieron en EE UU una docena de empleadas de la compañía farmacéutica Novartis, por discriminación de salarios y en materia de ascensos.
O lo que hizo Unity Dow en Botswana, para que se reconociera el derecho de ciudadanía a las mujeres e hijos tras casarse con un extranjero.
El organismo también pide a los donantes de fondos para iniciativas relacionadas con la justicia, que destinen más a programas que promuevan la igualdad de género. De los 4.200 millones de dólares movilizados (2.890 millones de euros), solo se aprovecharon para eso 206 millones.
06 de Julio de 2011 | Fuente: El País
La igualdad entre hombres y mujeres está reconocida constitucionalmente por 139 de los 192 miembros de las Naciones Unidas. Pero ante los ojos de la ley, la brecha entre los dos sexos es importante y eso se traduce, por ejemplo, en que en Europa sea difícil probar los casos de violación ante la justicia o en que 603 millones de mujeres en el mundo no tengan protección legal frente a la violencia doméstica.
En este último caso, son mujeres que viven en países donde, además, actos como la violación conyugal no son considerados explícitamente un delito. Eso, en cifras, significa que hay 2.600 millones de mujeres en 52 países que pueden ser asaltadas por sus maridos, sin que estos sufran castigo alguno.
Son algunos datos recogidos en el primer informe de ONU Mujeres, el órgano de las Naciones Unidas para las políticas y acciones en el ámbito de la igualdad de género. Las mujeres, según afirma su directora, Michelle Bachelet, "están marcando la diferencia y provocando el cambio". Pero la discriminación y la injusticia de género todavía son frecuentes en todo el mundo.
Las mujeres, denuncia la expresidenta chilena y directora ejecutiva de ONU Mujeres, "siguen experimentando injusticias, violencia y desigualdades en el hogar y en el ámbito laboral". Algunos de los factores que explican esta brecha son las leyes basadas en costumbres y la religión, que restringen los derechos de la mujer sobre todo en el ámbito privado. Es una lacra también en el mundo desarrollado.
El informe cita un estudio realizado en 2009, que revela que solo el 14% de las denuncias por violación en 13 países europeos (la muestra no incluye a España) acababan en condena. Hay casos, como el de Bélgica, en el que no se llegaba al 5%. Esto, sumado al coste del proceso, las dificultades prácticas, la debilidad de los sistemas judiciales y el estigma social, provoca que el índice de abandono sea elevado.
Eso si llegan a denunciarlos. Hay países en los que el 60% de las mujeres ha experimentado alguna forma de violencia física o sexual. La lacra se repite en todo el mundo. En el 57% de los países miembros, el 10% de las mujeres afirma haber sufrido algún tipo de agresión sexual en su vida. Sin embargo, solo el 11% de ellas lo denuncia. En el caso de robo, el 38% sí busca justicia.
El informe también pone de relieve que en el ámbito laboral hay países donde las mujeres reciben un 30% de salario menos que sus pares varones. Y la mitad de las trabajadoras del mundo están en empleos que carecen de la protección de leyes laborales. De nuevo, las leyes en el ámbito de la igualdad salarial existen en 117 países, pero no se aplican de manera apropiada.
La ONU hace referencia al vínculo que hay entre la brecha por sexos en los salarios y la vida familiar. Es lo que se conoce como "castigo a la maternidad". Cuando el hombre asume una mayor proporción en las tareas domésticas, "la brecha salarial es inferior". Un tercio de los países impide a las mujeres trabajar en los mismos trabajos que los hombres con leyes "paternalistas".
También hay desigualdad en la vida pública, donde la proporción de mujeres en los Parlamentos es del 19% de media en el mundo. Hay 28 países que superan el umbral del 30%, un salto importante frente a los cuatro de 1997. En prácticamente todos, salvo en cinco, fue gracias a las cuotas. Y lo que es más alentador, es que seis de ellos son países que superaron una situación de conflicto.
Bachelet pide por eso a los Gobiernos que garanticen que sus legislaciones protegen a la mujer de la violencia y la desigualdad o apoyando servicios innovadores que garanticen que las mujeres puedan acceder a la justicia. Colocar a la mujer en el primer plano de la administración de justicia -juezas, legisladoras, policías- contribuirá a avanzar en ese camino.
El nivel de representación femenina en el sistema judicial es bajo en Europa, según la ONU. De media, las mujeres representan el 35% de la magistratura y el 32% de los fiscales.
En el caso del cuerpo de policía, el promedio de mujeres baja al 13% del personal total. "Cuando las mujeres son parte del cuerpo policial, las denuncias de agresiones sexuales aumentan", apuntan.
El informe pone como ejemplo a España, al decir que "un mayor número de mujeres en el Parlamento acelera las reformas". Pero no se trata simplemente de un cambio sobre el papel. Para que haya un cambio de actitud, debe velarse por que las leyes se apliquen y garantizar que las mujeres conocen y exigen sus derechos. "La base para la plena igualdad está ahí", concluye Bachelet.
Como señala la ONU, los tribunales fueron el lugar principal al que acudieron las mujeres para reivindicar sus derechos y donde se han sentado los precedentes legales. Es donde acudieron en EE UU una docena de empleadas de la compañía farmacéutica Novartis, por discriminación de salarios y en materia de ascensos.
O lo que hizo Unity Dow en Botswana, para que se reconociera el derecho de ciudadanía a las mujeres e hijos tras casarse con un extranjero.
El organismo también pide a los donantes de fondos para iniciativas relacionadas con la justicia, que destinen más a programas que promuevan la igualdad de género. De los 4.200 millones de dólares movilizados (2.890 millones de euros), solo se aprovecharon para eso 206 millones.
Carta Mundial das Mulleres para a Humanidade
Escrito por Administradora
Xoves, 15 Maio 2008 00:00
Nós, as mulleres, hai moito tempo marchamos para denunciar e esixir o fin da opresión que vivimos por sermos mulleres e, para afirmar que a dominación, a explotación, o egoísmo e a busca desenfrenada do lucro producen inxustizas, guerras, ocupacións, violencias e deben acabar.
Das nosas loitas feministas e das loitas das nosas antepasadas de todos os continentes, naceron novos espazos de liberdade para nós, para as nosas fillas e fillos, para todas as pequenas e pequenos que, despois de nós camiñarán sobre a Terra.
Estamos construíndo un mundo no cal a diversidade é unha virtude: tanto a individualidade como a colectividade son fontes de crecemento; onde as relacións flúen sen barreiras; onde a palabra, o canto e os soños florecen. Ese mundo considera á persoa humana como unha das riquezas máis preciosas. Un mundo no cal reina a igualdade, a liberdade, a solidariedade, a xustiza e a paz. Nos somos capaces de criar este mundo. Constituimos máis da metade da humanidade. Damos a vida, traballamos, amamos, criamos, militamos, divertímonos. Garantimos actualmente a maior parte das tarefas esenciais para a vida e a continuidade da humanidade. Ainda así, nesta sociedade continuamos sendo oprimidas.
A Marcha Mundial das Mulleres, da cal facemos parte, identifica o patriarcado como un sistema de opresión das mulleres e o capitalismo como un sistema de explotación dunha inmensa maioria de mulleres e homes por parte dunha minoría.
Eses sistemas refórzanse mutuamente. Enraízanse e conxúganse co racismo, o sexismo, a misoxinia, a xenofobia, a homofobia, o colonialismo, o imperialismo, o escravismo e o traballo forzado. Constitúen a base dos fundamentalismos e integrismos que impiden ás mulleres e aos homes seren libres. Xeran pobreza, exclusión, violan os dereitos dos seres humanos, particularmente os das mulleres, e poñen a humanidade e ao planeta en perigo.
NÓS REXEITAMOS ESE MUNDO!!!
Propomos construír outro mundo, onde a explotación, a opresión, a intolerancia e as exclusións non existan máis; onde a integridade, a diversidade, os dereitos e liberdades de todas e todos sexan respectados.
Esta carta baséase nos valores de igualdade, liberdade, solidariedade, xustiza e paz.
IGUALDADE
Todos os seres humanos e todos os pobos son iguais, en todos os dominios e en todas as sociedades. Teñen igual acceso ás riquezas, á terra, a un emprego digno, aos medios de produción, a unha vivenda axeitada, á educación de calidade, á formación profesional, á xustiza, a unha alimentación saudable, nutritiva e suficiente, a servizos de saúde física e mental, a seguridade durante a vellez, a un medio ambiente saudable, á propiedade, a funcións de representación política e de toma de decisións, a enerxia, á auga potable, ao ar puro, aos medios de transporte, ás técnicas, á información, aos medios de comunicación, ao lecer, a cultura, ao descanso, á tecnoloxía e as innovacións científicas.
Ningunha condición humana ou condición de vida xustifica a discriminación.
Ningún costume, tradición, relixión, ideoloxía, sistema económico ou político xustifican que unha persoa sexa posta en situación de inferioridade, nin permitir actos que poñan en perigo a súa dignidade e integridade física ou psicolóxica.
As mulleres son cidadás de pleno dereito, antes de seren conxuxes, compañeiras, esposas, nais ou traballadoras.
As tarefas non remuneradas, ditas femininas, que garanten a vida e a continuidade da sociedade (traballos domésticos, educación, coidado das fillas e fillos e dos familiares) son actividades económicas que crean riqueza e que deben ser valoradas e compartidas.
Os intercambios comerciais entre países son equitativos e non son prexudiciais ao desenvolvemento dos pobos.
Cada persoa ten acceso a un traballo remunerado xustamente, efectuado en condicións seguras e salubres que a permitan vivir dignamente.
LIBERDADE
Todo ser humano vive libre de todo tipo de violencia. Ningún ser humano pertence a outro. Ningunha persoa pode ser obxecto de escravitude, ser forzada ao casamento, ser sometida a traballos forzados, ser obxecto de tráfico e de explotación sexual.
Cada persoa goza de liberdades colectivas e individuais que garantan a súa dignidade, en especial: liberdade de pensamento, de conciencia, de crenza, de relixión; de expresión, de opinión; de vivir libremente e de maneira responsable a súa sexualidade, escoller á persoa con quen compartir a súa vida; de votar, de ser elixida, de participar na vida política; de se asociar, reunir, sindicalizar, manifestarse ; de escoller o seu domicilio, a súa nacionalidade, de escoller o seu estado civil; de seguir os estudos da súa escolla, de escoller a súa profesión e exercela; de se mudar, de dispor da súa persoa e dos seus bens; de escoller o seu idioma de comunicación respectando as linguas minoritarias e as decisións colectivas en canto á lingua de uso e de traballo; de se informar, de aprender cousas novas, intercambiar ideas e ter acceso ás tecnoloxias da información.
As liberdades exércense na tolerancia e no respecto á opinión de cada persoa e dentro de parámetros democráticos e participativos. As liberdades implican responsabilidades e deberes coa comunidade.
As mulleres toman libremente as decisións no que se refire ao seu corpo, a súa sexualidade e a súa fecundidade. Deciden por si mesmas ter ou non descendencia.
A democracia exércese se hai liberdade e igualdade.
SOLIDARIEDADE
A solidariedade internacional é promovida entre as persoas e os pobos sen ningún tipo de manipulación ou influencia.
Todos os seres humanos son interdependentes. Comparten o deber e a vontade de vivir xuntos, de construír unha sociedade xenerosa, xusta e igualitaria, baseada no exercicio dos dereitos humanos, exenta de opresión, de exclusións, e discriminacións, de intolerancia e de violencias.
Os recursos naturais, os bens e os servizos necesarios para a vida de todas e de todos son bens e servizos públicos de calidade aos cales cada persoa ten acceso de maneira igualitaria e equitativa.
Os recursos naturais son administrados polos pobos que viven nos territorios onde eses se encontran, respectando o medio ambiente e actuando para a súa preservación e sustentabilidade.
A economía dunha sociedade está ao servizo daquelas e daqueles que a compoñen. A economía é dirixida á produción e intercambio de riquezas socialmente útiles, que son distribuídas entre todas e todos, que garanten principalmente a satisfación das necesidades colectivas, eliminan a pobreza e aseguran un equilibrio entre o interese xeral e os intereses individuais. A economía garante a soberanía alimentaria. Esta economía oponse á busca exclusiva do lucro e a acumulación privada dos medios de produción, das riquezas, do capital, das terras, das tomas de decisións nas mans dalgúns grupos ou dalgunhas persoas.
A contribución de cada unha e de cada un para a sociedade é recoñecida e independente da función que ocupa. Todas as persoas gozan de dereitos sociais.
As manipulacións xenéticas son controladas. Non existe dereito de propiedade sobre o ser vivo nin sobre o xenoma humano. A clonaxe humana está prohibida.
XUSTIZA
Todos os seres humanos independentemente do seu país de orixe, da súa nacionalidade e do seu lugar de residencia, son considerados cidadás e cidadáns con plenos dereitos humanos (dereitos sociais, económicos, políticos, civís, culturais, sexuais, reprodutivos, ambientais) de forma realmente democrática, igualitaria e equitativa.
A xustiza social baséase nunha redistribución equitativa das riquezas, que elimina a pobreza, limita a riqueza e garante a satisfación das necesidades esenciais da vida, e que apunta a melloría do benestar de todas e todos.
A integridade física e moral de todas e todos está garantida. A tortura, os tratamentos humillantes e degradantes están prohibidos. As agresións sexuais, o estupro, as mutilacións xenitais femininas, as violencias específicas contra as mulleres e o tráfico sexual e de seres humanos son considerados crimes contra a persoa e contra a humanidade.
O sistema xudicial é accesible, igualitario, eficaz e independente.
Cada persoa goza da proteción social necesaria para garantir o seu aceso á alimentación, ao cuidado, a atención á saude, a vivenda axeitada, a educación, a información, e a segridade durante a vellez. Cada persoa ten acceso á renda suficiente para vivir dignamente.
Os servizos de saúde e sociais son públicos, accesibles, de calidade, gratuítos para todos os tratamentos, todas as pandemias, particularmente para a VIH.
PAZ
Todos os seres humanos viven nun mundo de paz. A paz resulta en particular da igualdade entre os sexos, da igualdade social, económica, política, xurídica e cultural, do respecto aos dereitos, da erradicación da pobreza que asegure a todas e todos unha vida digna, exenta de violencia, onde cada persoa ten un traballo e recursos suficientes para se alimentar, ter vivenda, vestirse, instruírse, estar protexida na vellez, ter acceso aos coidados necesarios.
A tolerancia, o diálogo, o respecto da diversidade son garantías de paz.
Todas as formas de dominación, de explotación e de exclusión de parte dunha persoa sobre outra, dun grupo sobre outro, dunha minoira sobre unha maioria, dunha maioria sobre unha minoría, dunha nación sobre outra están rexeitadas.
Todos os seres humanos teñen o dereito de vivir nun mundo sen guerra e sen conflito armado, sen ocupación estranxeira nin base militar. Ninguén ten dereito sobre a vida ou morte das persoas ou dos pobos.
Ningún costume, tradición, ideoloxía, relixión, sistema económico nin político xustifican as violencias.
Os conflitos armados ou non entre os países, comunidades ou pobos son resoltos pola negociación que permite encontrar solucións pacíficas, xustas e equitativas a nivel nacional, rexional e internacional.
Esta Carta Mundial das Mulleres para a Humanidade fai un chamamento a todas as mulleres e homes e a todos os grupos oprimidos do planeta a proclamaren individual e colectivamente o seu poder para transformar o mundo e modificar radicalmente as relacións existentes e transformándoas en relacións baseadas na igualdade, na paz, na liberdade, na solidariedade e na xustiza. Esta Carta chama a todos os movemento sociais e a todas as forzas sociais a axir para que os valores que defendemos sexan verdadeiramente postos en práctica, e para que as instancias de poder político tomen todas as medidas necesarias para a súa aplicación.
Esta Carta fai un chamamento á acción inmediada para mudar o mundo!!!!
Modificado o ( Xoves, 15 Maio 2008 20:27 )
Escrito por Administradora
Xoves, 15 Maio 2008 00:00
Nós, as mulleres, hai moito tempo marchamos para denunciar e esixir o fin da opresión que vivimos por sermos mulleres e, para afirmar que a dominación, a explotación, o egoísmo e a busca desenfrenada do lucro producen inxustizas, guerras, ocupacións, violencias e deben acabar.
Das nosas loitas feministas e das loitas das nosas antepasadas de todos os continentes, naceron novos espazos de liberdade para nós, para as nosas fillas e fillos, para todas as pequenas e pequenos que, despois de nós camiñarán sobre a Terra.
Estamos construíndo un mundo no cal a diversidade é unha virtude: tanto a individualidade como a colectividade son fontes de crecemento; onde as relacións flúen sen barreiras; onde a palabra, o canto e os soños florecen. Ese mundo considera á persoa humana como unha das riquezas máis preciosas. Un mundo no cal reina a igualdade, a liberdade, a solidariedade, a xustiza e a paz. Nos somos capaces de criar este mundo. Constituimos máis da metade da humanidade. Damos a vida, traballamos, amamos, criamos, militamos, divertímonos. Garantimos actualmente a maior parte das tarefas esenciais para a vida e a continuidade da humanidade. Ainda así, nesta sociedade continuamos sendo oprimidas.
A Marcha Mundial das Mulleres, da cal facemos parte, identifica o patriarcado como un sistema de opresión das mulleres e o capitalismo como un sistema de explotación dunha inmensa maioria de mulleres e homes por parte dunha minoría.
Eses sistemas refórzanse mutuamente. Enraízanse e conxúganse co racismo, o sexismo, a misoxinia, a xenofobia, a homofobia, o colonialismo, o imperialismo, o escravismo e o traballo forzado. Constitúen a base dos fundamentalismos e integrismos que impiden ás mulleres e aos homes seren libres. Xeran pobreza, exclusión, violan os dereitos dos seres humanos, particularmente os das mulleres, e poñen a humanidade e ao planeta en perigo.
NÓS REXEITAMOS ESE MUNDO!!!
Propomos construír outro mundo, onde a explotación, a opresión, a intolerancia e as exclusións non existan máis; onde a integridade, a diversidade, os dereitos e liberdades de todas e todos sexan respectados.
Esta carta baséase nos valores de igualdade, liberdade, solidariedade, xustiza e paz.
IGUALDADE
Todos os seres humanos e todos os pobos son iguais, en todos os dominios e en todas as sociedades. Teñen igual acceso ás riquezas, á terra, a un emprego digno, aos medios de produción, a unha vivenda axeitada, á educación de calidade, á formación profesional, á xustiza, a unha alimentación saudable, nutritiva e suficiente, a servizos de saúde física e mental, a seguridade durante a vellez, a un medio ambiente saudable, á propiedade, a funcións de representación política e de toma de decisións, a enerxia, á auga potable, ao ar puro, aos medios de transporte, ás técnicas, á información, aos medios de comunicación, ao lecer, a cultura, ao descanso, á tecnoloxía e as innovacións científicas.
Ningunha condición humana ou condición de vida xustifica a discriminación.
Ningún costume, tradición, relixión, ideoloxía, sistema económico ou político xustifican que unha persoa sexa posta en situación de inferioridade, nin permitir actos que poñan en perigo a súa dignidade e integridade física ou psicolóxica.
As mulleres son cidadás de pleno dereito, antes de seren conxuxes, compañeiras, esposas, nais ou traballadoras.
As tarefas non remuneradas, ditas femininas, que garanten a vida e a continuidade da sociedade (traballos domésticos, educación, coidado das fillas e fillos e dos familiares) son actividades económicas que crean riqueza e que deben ser valoradas e compartidas.
Os intercambios comerciais entre países son equitativos e non son prexudiciais ao desenvolvemento dos pobos.
Cada persoa ten acceso a un traballo remunerado xustamente, efectuado en condicións seguras e salubres que a permitan vivir dignamente.
LIBERDADE
Todo ser humano vive libre de todo tipo de violencia. Ningún ser humano pertence a outro. Ningunha persoa pode ser obxecto de escravitude, ser forzada ao casamento, ser sometida a traballos forzados, ser obxecto de tráfico e de explotación sexual.
Cada persoa goza de liberdades colectivas e individuais que garantan a súa dignidade, en especial: liberdade de pensamento, de conciencia, de crenza, de relixión; de expresión, de opinión; de vivir libremente e de maneira responsable a súa sexualidade, escoller á persoa con quen compartir a súa vida; de votar, de ser elixida, de participar na vida política; de se asociar, reunir, sindicalizar, manifestarse ; de escoller o seu domicilio, a súa nacionalidade, de escoller o seu estado civil; de seguir os estudos da súa escolla, de escoller a súa profesión e exercela; de se mudar, de dispor da súa persoa e dos seus bens; de escoller o seu idioma de comunicación respectando as linguas minoritarias e as decisións colectivas en canto á lingua de uso e de traballo; de se informar, de aprender cousas novas, intercambiar ideas e ter acceso ás tecnoloxias da información.
As liberdades exércense na tolerancia e no respecto á opinión de cada persoa e dentro de parámetros democráticos e participativos. As liberdades implican responsabilidades e deberes coa comunidade.
As mulleres toman libremente as decisións no que se refire ao seu corpo, a súa sexualidade e a súa fecundidade. Deciden por si mesmas ter ou non descendencia.
A democracia exércese se hai liberdade e igualdade.
SOLIDARIEDADE
A solidariedade internacional é promovida entre as persoas e os pobos sen ningún tipo de manipulación ou influencia.
Todos os seres humanos son interdependentes. Comparten o deber e a vontade de vivir xuntos, de construír unha sociedade xenerosa, xusta e igualitaria, baseada no exercicio dos dereitos humanos, exenta de opresión, de exclusións, e discriminacións, de intolerancia e de violencias.
Os recursos naturais, os bens e os servizos necesarios para a vida de todas e de todos son bens e servizos públicos de calidade aos cales cada persoa ten acceso de maneira igualitaria e equitativa.
Os recursos naturais son administrados polos pobos que viven nos territorios onde eses se encontran, respectando o medio ambiente e actuando para a súa preservación e sustentabilidade.
A economía dunha sociedade está ao servizo daquelas e daqueles que a compoñen. A economía é dirixida á produción e intercambio de riquezas socialmente útiles, que son distribuídas entre todas e todos, que garanten principalmente a satisfación das necesidades colectivas, eliminan a pobreza e aseguran un equilibrio entre o interese xeral e os intereses individuais. A economía garante a soberanía alimentaria. Esta economía oponse á busca exclusiva do lucro e a acumulación privada dos medios de produción, das riquezas, do capital, das terras, das tomas de decisións nas mans dalgúns grupos ou dalgunhas persoas.
A contribución de cada unha e de cada un para a sociedade é recoñecida e independente da función que ocupa. Todas as persoas gozan de dereitos sociais.
As manipulacións xenéticas son controladas. Non existe dereito de propiedade sobre o ser vivo nin sobre o xenoma humano. A clonaxe humana está prohibida.
XUSTIZA
Todos os seres humanos independentemente do seu país de orixe, da súa nacionalidade e do seu lugar de residencia, son considerados cidadás e cidadáns con plenos dereitos humanos (dereitos sociais, económicos, políticos, civís, culturais, sexuais, reprodutivos, ambientais) de forma realmente democrática, igualitaria e equitativa.
A xustiza social baséase nunha redistribución equitativa das riquezas, que elimina a pobreza, limita a riqueza e garante a satisfación das necesidades esenciais da vida, e que apunta a melloría do benestar de todas e todos.
A integridade física e moral de todas e todos está garantida. A tortura, os tratamentos humillantes e degradantes están prohibidos. As agresións sexuais, o estupro, as mutilacións xenitais femininas, as violencias específicas contra as mulleres e o tráfico sexual e de seres humanos son considerados crimes contra a persoa e contra a humanidade.
O sistema xudicial é accesible, igualitario, eficaz e independente.
Cada persoa goza da proteción social necesaria para garantir o seu aceso á alimentación, ao cuidado, a atención á saude, a vivenda axeitada, a educación, a información, e a segridade durante a vellez. Cada persoa ten acceso á renda suficiente para vivir dignamente.
Os servizos de saúde e sociais son públicos, accesibles, de calidade, gratuítos para todos os tratamentos, todas as pandemias, particularmente para a VIH.
PAZ
Todos os seres humanos viven nun mundo de paz. A paz resulta en particular da igualdade entre os sexos, da igualdade social, económica, política, xurídica e cultural, do respecto aos dereitos, da erradicación da pobreza que asegure a todas e todos unha vida digna, exenta de violencia, onde cada persoa ten un traballo e recursos suficientes para se alimentar, ter vivenda, vestirse, instruírse, estar protexida na vellez, ter acceso aos coidados necesarios.
A tolerancia, o diálogo, o respecto da diversidade son garantías de paz.
Todas as formas de dominación, de explotación e de exclusión de parte dunha persoa sobre outra, dun grupo sobre outro, dunha minoira sobre unha maioria, dunha maioria sobre unha minoría, dunha nación sobre outra están rexeitadas.
Todos os seres humanos teñen o dereito de vivir nun mundo sen guerra e sen conflito armado, sen ocupación estranxeira nin base militar. Ninguén ten dereito sobre a vida ou morte das persoas ou dos pobos.
Ningún costume, tradición, ideoloxía, relixión, sistema económico nin político xustifican as violencias.
Os conflitos armados ou non entre os países, comunidades ou pobos son resoltos pola negociación que permite encontrar solucións pacíficas, xustas e equitativas a nivel nacional, rexional e internacional.
Esta Carta Mundial das Mulleres para a Humanidade fai un chamamento a todas as mulleres e homes e a todos os grupos oprimidos do planeta a proclamaren individual e colectivamente o seu poder para transformar o mundo e modificar radicalmente as relacións existentes e transformándoas en relacións baseadas na igualdade, na paz, na liberdade, na solidariedade e na xustiza. Esta Carta chama a todos os movemento sociais e a todas as forzas sociais a axir para que os valores que defendemos sexan verdadeiramente postos en práctica, e para que as instancias de poder político tomen todas as medidas necesarias para a súa aplicación.
Esta Carta fai un chamamento á acción inmediada para mudar o mundo!!!!
Modificado o ( Xoves, 15 Maio 2008 20:27 )
Eduardo Galeano: "Los hombres tienen miedo a la mujer sin miedo"
El escritor e intelectual uruguayo censura los "pecados capitales" de Occidente
Foto durante una entrevista al escritor Uruguayo en el Hotel Colon de Barcelona, en 2008.Jose Colón (PÚBLICO)
Eduardo Galeano ha denunciado en Madrid los "pecados capitales" que caracterizan a las sociedades occidentales con la lectura de varias historias con minúscula que, sin embargo, no pasarán a formar parte de los anaqueles de la Historia, como él mismo reconoció durante una conferencia impartida ayer en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
El autor de Las venas abiertas de América Latina citó, en primer lugar, el racismo, "que produce amnesia". Porque todos somos, según Galeano, africanos emigrados. "De África sólo sabemos lo que nos enseñó el señor Tarzán", pero fue allí donde "empezó el viaje humano en el mundo". Aunque no es sólo una cuestión de piel, explicó: "La guerra de Irak también es racismo".
También censuró la tradición machista, para lo que se valió de una paradójica anécdota de la revolución francesa: los símbolos de las victorias por la defensa de los derechos ciudadanos eran femeninos. En cambio, dijo, cuando las mujeres reivindicaron sus derechos como ciudadanas, fueron pasadas por la guillotina.
La legalización del matrimonio homosexual en Argentina, pionero en Latinoamérica, le valió para criticar la intolerancia al diferente, un pecado más al que sumó el desprecio al trabajo. En este mundo al revés, "donde las jornadas de trabajo se miden con los relojes derretidos de Salvador Dalí[...], es el precio lo que fija el valor y no al revés".
Los muros contemporáneos
Galeano también se refirió a "la tendencia de los medios de comunicación a mentir", por lo que afirmó que el mundo miente. El escritor uruguayo reflexionó en este sentido sobre la importancia absoluta que se le dio en su momento al muro de Berlín y lo poco que se habla actualmente sobre los muros de la frontera de México, de Ceuta y Melilla, de Cisjordania o del Sáhara Occidental. "Ni se conocen", ironizó Galeano, que preguntó al público quién lanzó las bombas sobre Hiroshima y Nagashaki. "¿Sería Irán?".
Respecto a la actual crisis económica, Galeano comentó con sorna que tenía la impresión de que no había sido responsabilidad de los especuladores de Wall Street, sino que "la culpa la tiene Grecia".
"La culpa de la crisis la tiene Grecia", ironiza
Sexto pecado: el mundo mata. "La paz mundial está en manos de aquellos que fabrican más armas". Y hoy en día, afirmó Galeano, se invierte más en gastos militares —"criminales", según él— que en acabar con el hambre. "Se fabrica hambre: hambre de pan, hambre de abrazos".
Finalmente, el mundo fabrica enemigos, y lo hace a través del miedo. "La democracia tiene miedo a recordar, las armas tienen miedo a la falta de guerra y los hombres tienen miedo a la mujer sin miedo", concluyó Galeano, no sin antes recordar un dicho africano que refleja que la mano que da siempre está arriba y la que recibe, abajo. "Hay una relación jerárquica." Por lo que matizó dos conceptos clave: "La solidaridad es igualdad, la caridad es un riesgo".
El escritor e intelectual uruguayo censura los "pecados capitales" de Occidente
Foto durante una entrevista al escritor Uruguayo en el Hotel Colon de Barcelona, en 2008.Jose Colón (PÚBLICO)
Eduardo Galeano ha denunciado en Madrid los "pecados capitales" que caracterizan a las sociedades occidentales con la lectura de varias historias con minúscula que, sin embargo, no pasarán a formar parte de los anaqueles de la Historia, como él mismo reconoció durante una conferencia impartida ayer en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
El autor de Las venas abiertas de América Latina citó, en primer lugar, el racismo, "que produce amnesia". Porque todos somos, según Galeano, africanos emigrados. "De África sólo sabemos lo que nos enseñó el señor Tarzán", pero fue allí donde "empezó el viaje humano en el mundo". Aunque no es sólo una cuestión de piel, explicó: "La guerra de Irak también es racismo".
También censuró la tradición machista, para lo que se valió de una paradójica anécdota de la revolución francesa: los símbolos de las victorias por la defensa de los derechos ciudadanos eran femeninos. En cambio, dijo, cuando las mujeres reivindicaron sus derechos como ciudadanas, fueron pasadas por la guillotina.
La legalización del matrimonio homosexual en Argentina, pionero en Latinoamérica, le valió para criticar la intolerancia al diferente, un pecado más al que sumó el desprecio al trabajo. En este mundo al revés, "donde las jornadas de trabajo se miden con los relojes derretidos de Salvador Dalí[...], es el precio lo que fija el valor y no al revés".
Los muros contemporáneos
Galeano también se refirió a "la tendencia de los medios de comunicación a mentir", por lo que afirmó que el mundo miente. El escritor uruguayo reflexionó en este sentido sobre la importancia absoluta que se le dio en su momento al muro de Berlín y lo poco que se habla actualmente sobre los muros de la frontera de México, de Ceuta y Melilla, de Cisjordania o del Sáhara Occidental. "Ni se conocen", ironizó Galeano, que preguntó al público quién lanzó las bombas sobre Hiroshima y Nagashaki. "¿Sería Irán?".
Respecto a la actual crisis económica, Galeano comentó con sorna que tenía la impresión de que no había sido responsabilidad de los especuladores de Wall Street, sino que "la culpa la tiene Grecia".
"La culpa de la crisis la tiene Grecia", ironiza
Sexto pecado: el mundo mata. "La paz mundial está en manos de aquellos que fabrican más armas". Y hoy en día, afirmó Galeano, se invierte más en gastos militares —"criminales", según él— que en acabar con el hambre. "Se fabrica hambre: hambre de pan, hambre de abrazos".
Finalmente, el mundo fabrica enemigos, y lo hace a través del miedo. "La democracia tiene miedo a recordar, las armas tienen miedo a la falta de guerra y los hombres tienen miedo a la mujer sin miedo", concluyó Galeano, no sin antes recordar un dicho africano que refleja que la mano que da siempre está arriba y la que recibe, abajo. "Hay una relación jerárquica." Por lo que matizó dos conceptos clave: "La solidaridad es igualdad, la caridad es un riesgo".
La escritora chiapaneca, Rosario Castellanos escribió un libro que se llama: "Mujer que habla Latín". Por algo está considerada como la escritora más importante de México después de Sor Juana Inés de la Cruz.
Una mañana, el marido vuelve a su cabaña después de varias horas de pesca
y decide dormir una siesta. Aunque no conoce bien el lago, la mujer decide
salir en la lancha. Se mete lago adentro, ancla y lee un libro..
Viene un Guardián en su lancha, se acerca a la mujer y dice:
-'Buenos días, señora. ¿Qué está haciendo? '
- Leyendo un libro- responde ella (pensando '¿No es obvio?')
-Está en zona restringida para pescar- le informa él.
- Disculpe, oficial, pero no estoy pescando, estoy leyendo.
-Si, pero tiene todo el equipo, por lo que veo, podría empezar en
cualquier momento, tendré que llevarla y detenerla.
- Si hace eso, lo tendré que acusar de abuso sexual- dice la mujer...
-Pero ni siquiera la toqué !!! - dice el guarda.
- Es cierto, pero tiene todo el equipo. Por lo que veo, podría empezar en
cualquier momento.
-Disculpe, que tenga un buen día, señora, y se fue....
MORALEJA:
Nunca discutas con una mujer que lee.. Sabe pensar
Una mañana, el marido vuelve a su cabaña después de varias horas de pesca
y decide dormir una siesta. Aunque no conoce bien el lago, la mujer decide
salir en la lancha. Se mete lago adentro, ancla y lee un libro..
Viene un Guardián en su lancha, se acerca a la mujer y dice:
-'Buenos días, señora. ¿Qué está haciendo? '
- Leyendo un libro- responde ella (pensando '¿No es obvio?')
-Está en zona restringida para pescar- le informa él.
- Disculpe, oficial, pero no estoy pescando, estoy leyendo.
-Si, pero tiene todo el equipo, por lo que veo, podría empezar en
cualquier momento, tendré que llevarla y detenerla.
- Si hace eso, lo tendré que acusar de abuso sexual- dice la mujer...
-Pero ni siquiera la toqué !!! - dice el guarda.
- Es cierto, pero tiene todo el equipo. Por lo que veo, podría empezar en
cualquier momento.
-Disculpe, que tenga un buen día, señora, y se fue....
MORALEJA:
Nunca discutas con una mujer que lee.. Sabe pensar
Subscrever:
Comentários (Atom)



