segunda-feira, 5 de dezembro de 2011


La ruta de las que serán violadas

Las inmigrantes centroamericanas con rumbo a EE UU saben lo que les espera en México - Un anticonceptivo inyectable simboliza su sufrimiento

CARLOS SALINAS MALDONADO - Managua - 14/11/2011

Del sufrimiento de las migrantes centroamericanas que deciden marcharse hacia Estados Unidos sabe muy bien Marcela Zamora, una cineasta salvadoreña de origen nicaragüense que cuatro veces hizo y deshizo el trayecto que día a día recorren miles de centroamericanos con la esperanza de cruzar la frontera hacia el llamado sueño americano. Se trata de una angustiosa travesía por México de 5.000 kilómetros, en la que las mujeres centroamericanas padecen todo tipo de abusos.

El sexo se convierte en su única opción de supervivencia, dice un sociólogo

Esas historias incluyen maltratos y violaciones, por los que estas mujeres, antes de dejar sus países, toman sus precauciones: muchas se inyectan Depo-Provera, un compuesto anticonceptivo de una sola hormona llamada medroxiprogesterona que impide la liberación del óvulo durante tres meses con una eficacia hasta del 97%. Este medicamento es vendido libremente en las farmacias centroamericanas. Algunos expertos han llamado al Depo-Provera la "inyección anti-México".

La mayoría de las personas que dejan Centroamérica para intentar llegar a EE UU son mujeres: son el 57% de los migrantes de Guatemala y el 54% de El Salvador y Honduras, según la Mesa Nacional para las Migraciones de Guatemala. Marcela Zamora cuenta que el uso de esta inyección es relativamente nuevo. En sus primeros viajes, Zamora vio que las mujeres llevaban condones, su única protección ante el abuso al que son sometidas por los llamados coyotes o polleros, las autoridades mexicanas o los bandidos que asaltan a estas mujeres y abundan en el recorrido.

Los preservativos son como amuletos a los que se aferran muchas centroamericanas. "Una mujer en la Casa del Migrante de Guatemala tenía en su bolsa como única pertenencia 12 preservativos", cuenta Argan Aragón, un especialista en migración que ha hecho el recorrido de los migrantes y se está doctorando en Sociología en La Sorbona. "Cuando se le preguntó por qué los llevaba, respondió: 'Es que yo sé a lo que voy'. Realmente saben a lo que van. Se estima que entre seis y ocho de cada 10 mujeres centroamericanas son violadas en su paso por México", asegura Aragón.

Conscientes de que no pueden evitar ser violadas, las migrantes centroamericanas deciden inyectarse Depo-Provera, así, al menos evitan quedar embarazadas producto de las violaciones. Aunque eso no las previene de enfermedades como el sida, advierte Zamora. La cineasta recuerda que en Chiapas, al sur de México, conoció la historia de un hombre que era el terror de las centroamericanas. Supuestamente portador del VIH, violaba a las mujeres impunemente. "Cometió los crímenes durante año y medio", cuenta Zamora, hasta que las autoridades de México lo detuvieron.

Además de usar Depo-Provera, las centroamericanas han optado por buscarse "maridos" en el trayecto, continúa la directora. Se unen a grupos de hombres migrantes como ellas, escogen uno y llegan con él a un acuerdo simple: protección a cambio de relaciones sexuales durante el trayecto. Otras usan su cuerpo como boleto de viaje para llegar a EE UU. "El sexo se vuelve una estrategia para ellas. Algunas cuentan que piensan librar controles de las autoridades migratorias o policiales, librar asaltos, hacerse ayudar durante el viaje o irse con un camionero de frontera a frontera, a cambio de favores sexuales", explica Aragón.

Y muchas lo logran, afirma este sociólogo. "Muchas hondureñas se visten muy sexi durante el viaje (con escotes y minifaldas), para seducir y así ir pasando los obstáculos. Conocí a una niña muy guapa, que viajaba con pollero y con toda su familia, que tenía que ir haciéndose novia de un chavo autóctono en cada camión para que la policía no le pidiera papeles a ella. También tendría que acceder a lo que le pidiera cualquier autoridad, y también se le entregaba al pollero. No sé cómo llegó a Los Ángeles, si es que llegó, pero esto ha de haber alterado su percepción de sí misma y de la de sus padres, con quien viajaba", dice Aragón.

El maltrato también viene de parte de las autoridades mexicanas, asegura Sara Lovera, periodista de ese país que ha estudiado el fenómeno. "Nadie se hace cargo de las migrantes. Ellas sufren una enorme cadena de violaciones a sus derechos humanos, y la extorsión es una de las cosas más terribles: para dejarlas pasar por México, el pago es el sexo para las autoridades", explica Lovera.

La cineasta Marcela Zamora agrega a la lista de vejaciones la extorsión a la que están sometidas por Los Zetas, la organización criminal mexicana que siembra el terror en todo el país y el norte de Centroamérica. Los Zetas, explica, secuestran a los migrantes que cruzan México y exigen a sus familiares el pago de altas sumas, que muchos no pueden entregar; si no pagan, son asesinados.

En su documental María en tierra de nadie, Zamora entrevista a una migrante que fue capturada por Los Zetas. La mujer, entre llantos, contó a la cineasta que a cambio de dejarla con vida, le exigieron que trabajara durante un mes como cocinera y empleada de un "carnicero": "Es el que mata a las personas que no tienen a nadie que responda por ellos. Destaza a la gente, los mete en un barril y les prende fuego", cuenta la mujer. "Adaptarse a esa realidad es ahora inyectarse el Depo-Provera", dice el sociólogo Argan Aragón. "Ante la absoluta desesperación e incertidumbre del viaje, las mujeres tratan de controlar lo poco que depende de ellas. Las migrantes saben que van a tener relaciones sexuales, que es muy probable que los hombres, aun en caso de relación sexual sin resistencia, no aceptarán ponerse el preservativo".

Un medicamento accesible

Para las mujeres centroamericanas es fácil acceder a un anticonceptivo como el Depo-Provera, pues ha sido usado durante décadas por las autoridades sanitarias como tratamiento de planificación familiar. En Nicaragua, clínicas como Profamilia entregan anualmente unas 15.000 inyecciones a más de 4.000 mujeres, el 80% de ellas de zonas rurales. Su está extendido en toda América Latina y está reconocida por la Agencia del Medicamento de EE UU (FDA, en sus siglas en inglés).

En Nicaragua se usa desde la década del setenta, y es el tercer método de planificación familiar más utilizado. En las farmacias de Managua se adquiere a noventa córdobas, unos tres euros. "La campesina la usa mucho, porque vive alejada de los centros de salud. Compran las cuatro inyecciones que necesitan al año y el centro de salud les explica cómo usarlas", dice Freddy Cárdenas, director de Profamilia.

Algunas ONG en América Latina, sin embargo, aseguran que se trata de una droga peligrosa, por posibles daños en los huesos y problemas hormonales, y que ha sido introducida en la región por los países ricos como método de esterilización masiva, para evitar el crecimiento de la población de las naciones pobres.


Infrarrepresentación de las mujeres en los ensayos clínicos
Naturnews, 8 de junio de 2009
¿Hay pocas mujeres en los ensayos clínicos?
  Los estudios con fármacos anticancerosos no reflejan la incidencia real de la enfermedad en la población. Nicola Jones Las mujeres están infrarrepresentadas en los estudios sobre el cáncer, según un estudio clínico de investigación publicado hoy. Los autores creen que el hallazgo sugiere que las mujeres no obtienen un acceso equitativo a los medicamentos experimentales y que la eficacia de algunos tratamientos, que pueden funcionar de forma diferente en las mujeres que los hombres, no puede comprenderse plenamente. Reshma Jagsi, oncóloga de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan, que llevó a cabo la encuesta, es especialista en cáncer de mama. En esta área, casi el 100% de los participantes son mujeres, pero se preguntó si los ensayos clínicos de otros tipos de cáncer tenían un porcentaje equitativo de mujeres, es decir, la misma proporción de mujeres que padecen estos tipos de cáncer. En una muestra de cientos de estudios, que incluían más de medio millón de participantes, Jagsi y sus colegas encontraron que en el 75% de los estudios las mujeres están infrarrepresentadas de acuerdo con este estándar; así, de los estudios en siete tipos de cáncer diferente, la presencia de las mujeres era muy inferior en seis de ellos, apareciendo como mucho en un tercio. Por ejemplo, el 45% de los diagnósticos de cáncer de pulmón son de mujeres, pero sólo una media del 31% los participantes en los estudios de cáncer de pulmón eran mujeres. Los resultados se han publicado en la revista Cancer1. Sheri Berenbaum, miembro de la comisión sobre la comprensión de las repercusiones biológicas de las diferencias de género del Instituto de Medicina de Estados Unidos, afirmó que está "preocupada" por los resultados. "La desigualdad en la representación plantea una cuestión acerca de la selección diferencial de la población", señaló Berenbaum, que también es profesora de psicología en la Universidad Estatal de Pensilvania en University Park. ¿Un club de chicos? Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos proclamaron un decreto en 1993 que señalaba la importancia de incluir un número suficientemente alto de mujeres para permitir que los resultados ligados al género se pudieran analizar de forma independiente. En el estudio de Jagsi no está claro si se cumple esta condición, pero ella remarca que el estándar de proporcionalidad que aplica es a menudo menos estricto que los criterios de análisis utilizados para algunos de estos estudios. "Hace [más de] 15 años [desde el decreto], y todavía persiste este problema", declaró Jagsi. Otros trabajos previos han demostrado este fallo en la representación de las mujeres cuando se contrastaba con el estándar de los NIH, aunque se ha mostrado una cierta mejora en el tiempo (véase "The NIH improves its record on women in trials"). El estudio de Jagsi y sus colegas también muestra que los estudios que utilizan financiación gubernamental incluyen un mayor número de mujeres participantes: 41% en comparación con el 37% de los estudios que no reciben esta financiación. Así que quizá el decreto de los NIH podría tener algún efecto, aunque sea vagamente, afirmó. Las diferencias en la fisiología masculina y femenina podrían afectar a la respuesta a los fármacos. Por ejemplo, se ha constatado el medicamento anticanceroso erlotinib (Tarceva) funciona mejor en mujeres que en hombres. Sin embargo, estas diferencias a menudo se estudian poco. "Todos hemos sido expuestos subconscientemente a este modelo médico masculino, donde los libros de texto de anatomía muestran al hombre, y hay un único capítulo sobre las mujeres ?afirmó Jagsi?. Se la presenta como la excepción a la norma." Una pesada carga Las razones de esta infrarrepresentación no están claras. Las mujeres en edad fértil que se pudieran quedar embarazadas durante un ensayo a menudo se consideran un grupo vulnerable, aseguró Jagsi, y por lo tanto se excluyen de algunos estudios, pero también es importante disponer de los datos de este grupo, señaló. "Al protegerlas de la investigación, las estamos excluyendo". Jagsi añadió que la exclusión también podría significar que estas mujeres no tienen el mismo acceso a nuevos medicamentos que podrían salvar sus vidas. Algunos estudios anteriores han sugerido que podría ser más difícil para las mujeres con niños a su cargo disponer de tiempo para participar en un ensayo, lo que coincide con la propia experiencia de Jagsi. "Tuve una paciente que sumó los gastos de contratar una niñera, el combustible para los desplazamientos y el pago del estacionamiento, y dijo que era demasiado para podérselo permitir", declaró Jagsi. It could also be that men and women react differently to presentations of risk?benefit analysis, she adds. También podría ser que los hombres y las mujeres reaccionen de manera diferente al análisis de la relación entre riesgos y beneficios, añadió. Jagsi afirmó que se necesitaría investigar más las razones de esta infrarrepresentación para poder abordar el problema. Una solución podría ser incluir de forma rutinaria una compensación por los ensayos clínicos, a fin de que gastos como el cuidado de los niños pudieran estar cubiertos. Problemas similares con la infrarrepresentación también pueden afectar a la pediatría: muchos medicamentos se han probado completamente en los adultos, dejando sin estudiar cuestiones de dosis, efectos secundarios y eficacia de estos fármacos en los niños.