Infrarrepresentación de las mujeres en los ensayos clínicos
Naturnews, 8 de junio de 2009
¿Hay pocas mujeres en los ensayos clínicos?
Los estudios con fármacos anticancerosos no reflejan la incidencia real de la enfermedad en la población.
Nicola Jones
Las mujeres están infrarrepresentadas en los estudios sobre el cáncer, según un estudio clínico de investigación publicado hoy. Los autores creen que el hallazgo sugiere que las mujeres no obtienen un acceso equitativo a los medicamentos experimentales y que la eficacia de algunos tratamientos, que pueden funcionar de forma diferente en las mujeres que los hombres, no puede comprenderse plenamente.
Reshma Jagsi, oncóloga de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan, que llevó a cabo la encuesta, es especialista en cáncer de mama. En esta área, casi el 100% de los participantes son mujeres, pero se preguntó si los ensayos clínicos de otros tipos de cáncer tenían un porcentaje equitativo de mujeres, es decir, la misma proporción de mujeres que padecen estos tipos de cáncer.
En una muestra de cientos de estudios, que incluían más de medio millón de participantes, Jagsi y sus colegas encontraron que en el 75% de los estudios las mujeres están infrarrepresentadas de acuerdo con este estándar; así, de los estudios en siete tipos de cáncer diferente, la presencia de las mujeres era muy inferior en seis de ellos, apareciendo como mucho en un tercio. Por ejemplo, el 45% de los diagnósticos de cáncer de pulmón son de mujeres, pero sólo una media del 31% los participantes en los estudios de cáncer de pulmón eran mujeres. Los resultados se han publicado en la revista Cancer1.
Sheri Berenbaum, miembro de la comisión sobre la comprensión de las repercusiones biológicas de las diferencias de género del Instituto de Medicina de Estados Unidos, afirmó que está "preocupada" por los resultados. "La desigualdad en la representación plantea una cuestión acerca de la selección diferencial de la población", señaló Berenbaum, que también es profesora de psicología en la Universidad Estatal de Pensilvania en University Park.
¿Un club de chicos?
Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos proclamaron un decreto en 1993 que señalaba la importancia de incluir un número suficientemente alto de mujeres para permitir que los resultados ligados al género se pudieran analizar de forma independiente. En el estudio de Jagsi no está claro si se cumple esta condición, pero ella remarca que el estándar de proporcionalidad que aplica es a menudo menos estricto que los criterios de análisis utilizados para algunos de estos estudios. "Hace [más de] 15 años [desde el decreto], y todavía persiste este problema", declaró Jagsi. Otros trabajos previos han demostrado este fallo en la representación de las mujeres cuando se contrastaba con el estándar de los NIH, aunque se ha mostrado una cierta mejora en el tiempo (véase "The NIH improves its record on women in trials").
El estudio de Jagsi y sus colegas también muestra que los estudios que utilizan financiación gubernamental incluyen un mayor número de mujeres participantes: 41% en comparación con el 37% de los estudios que no reciben esta financiación. Así que quizá el decreto de los NIH podría tener algún efecto, aunque sea vagamente, afirmó.
Las diferencias en la fisiología masculina y femenina podrían afectar a la respuesta a los fármacos. Por ejemplo, se ha constatado el medicamento anticanceroso erlotinib (Tarceva) funciona mejor en mujeres que en hombres. Sin embargo, estas diferencias a menudo se estudian poco. "Todos hemos sido expuestos subconscientemente a este modelo médico masculino, donde los libros de texto de anatomía muestran al hombre, y hay un único capítulo sobre las mujeres ?afirmó Jagsi?. Se la presenta como la excepción a la norma."
Una pesada carga
Las razones de esta infrarrepresentación no están claras. Las mujeres en edad fértil que se pudieran quedar embarazadas durante un ensayo a menudo se consideran un grupo vulnerable, aseguró Jagsi, y por lo tanto se excluyen de algunos estudios, pero también es importante disponer de los datos de este grupo, señaló. "Al protegerlas de la investigación, las estamos excluyendo". Jagsi añadió que la exclusión también podría significar que estas mujeres no tienen el mismo acceso a nuevos medicamentos que podrían salvar sus vidas.
Algunos estudios anteriores han sugerido que podría ser más difícil para las mujeres con niños a su cargo disponer de tiempo para participar en un ensayo, lo que coincide con la propia experiencia de Jagsi. "Tuve una paciente que sumó los gastos de contratar una niñera, el combustible para los desplazamientos y el pago del estacionamiento, y dijo que era demasiado para podérselo permitir", declaró Jagsi. It could also be that men and women react differently to presentations of risk?benefit analysis, she adds. También podría ser que los hombres y las mujeres reaccionen de manera diferente al análisis de la relación entre riesgos y beneficios, añadió.
Jagsi afirmó que se necesitaría investigar más las razones de esta infrarrepresentación para poder abordar el problema. Una solución podría ser incluir de forma rutinaria una compensación por los ensayos clínicos, a fin de que gastos como el cuidado de los niños pudieran estar cubiertos.
Problemas similares con la infrarrepresentación también pueden afectar a la pediatría: muchos medicamentos se han probado completamente en los adultos, dejando sin estudiar cuestiones de dosis, efectos secundarios y eficacia de estos fármacos en los niños.
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